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Una victoria anunciada

Las encuestas venían avisando desde hace meses que la distancia entre el PP de Rajoy y el PSOE de Rubalcaba era insalvable.  Con el mejor resultado de su historia para el PP y el peor para PSOE, se abre un nuevo periodo en el que los ciudadanos han entregado un gran poder y con ello, una gran responsabilidad al lider popular.  Tendrá que enfrentarla con un estrecho margen de maniobra en el exterior y un enorme en el interior. En frente, un PSOE devastado y un congreso fragmentado con más grupos parlamentarios que nunca desde la transición.

Hablar de éxito o de fracaso es, en este caso, la distancia que separa las calles Ferraz de Génova. ¿Éxito del PP, o derrota del PSOE? Seguramente ambas cosas.  Pero sin quitar mérito a la contundente victoria del PP, no hay que subestimar en el resultado el voto del castigo debido al tremendo desgaste al que se ha visto sometido el ejecutivo socialista en especial en el último año y medio, en el que las durísimas políticas de ajustes y la escandalosa cifra de cinco millones de parados han sepultado cualquier posibilidad de que Alfredo Pérez Rubalcaba pudiera no ya acercarse al PP, sino impedir una mayoría absoluta que estaba cantada desde hace tiempo.

El PP ha aumentado en 32 sus diputados con respecto a 2008, pero su gran victoria no es sólo el haber conseguido aumentar el número mágico de 183 escaños del 2000, sino la tremenda caida del PSOE que pierde la friolera de 59 escaños, o dicho de otro modo: 4.315.455 votos menos que en 2008.

El PSOE ha perdido votos en todas las direcciones: la abstención ha subido dos puntos; Izquierda Unida ha contado con unos 710.864 votos más que en 2008, pasando de 2 a 11 en diputados, y el partido de Rosa Díez, UPyD, pasa de 1 a 5 diputados, con otros 834.163 votos más que en la anterior legislatura.

Algunos datos interesantes en esta primera hora del nuevo mapa político son los siguientes:

  • Fragmentación del Congreso: al menos seis grupos parlamentarios propios (UPyD no lo consigue por muy poco), al que hay que sumar un grupo mixto formado por otras siete formaciones, lo que supone la cámara baja más plural de la historia de la democracia.
  • Amaiur gana las elecciones en País Vasco y CiU en Cataluña. En el caso de la coalición abertzale, la posibilidad de que ganen las elecciones vascas de 2013 en medio de las gestiones del fin del terrorismo, será un asunto complicado para el futuro gobierno de Rajoy.  En el caso de CiU, es la primera vez que el partido nacionalista gana en Cataluña en unas generales, lo cual consigue en medio de una polémica política de recortes.  Es, además, un varapalo para Carme Chacón ante su posibles intenciones sucesorias al frente del PSOE.
  • Vuelta de tuerca en Andalucía. El PP gana por primera vez en unas generales en el tradicional feudo socialista, pasando de 25 a 33 diputados, justo al contrario que el PSOE, que retrocede de 36 a 25. Algo a tener muy en cuenta con unas elecciones andaluzas a la vuelta de la esquina, que tendrán lugar en marzo del año que viene.

Rajoy quiso dejar claro que está decidido a gobernar para todos los españoles y a dirigir un cambio “sin milagros“.  Quiso evitar la euforia, poniéndose a trabajar para que el traspaso de poderes se realice cuanto antes en medio de una situación que, ante la presión de los mercados, es más que complicada. Según establece en el Real Decreto de Convocatoria de elecciones aprobado en septiembre, las nuevas Cortes Generales se constituirán el 13 de diciembre, y el primer Consejo de Ministros del nuevo Ejecutivo podría celebrarse el día 23 del mismo mes.

Gran poder pero estrecho margen

En lo que resulta toda una paradoja, Rajoy y el PP contarán con más poder del que dispusiera ningún partido desde el PSOE de González de 1982, al disponer no solo de una gran mayoría parlamentaria, sino también autonómica y provincial. Pero esta gran  fuerza interna contrasta con la más que delicada coyuntura económica, marcada por la crisis de la deuda y la debilidad de la economía española, asomándose a otra recesión y teniendo que cumplir con los requisitos de déficit pactados con la Unión Europea (UE) -un 6 % este año, un 4,4 % en 2012 y un 3 % en 2013- que no le dejarán mucho margen de maniobra.

La “inmolación” de Rubalcaba

Tras la derrota, Rubalcaba no pudo más que agradecer a sus votantes la confianza y anunciar un futuro congreso extraordinario del PSOE para decidir el futuro del partido.  Algo que el secretario general Rodríguez Zapatero ha confirmado hoy para febrero del año próximo.  También quiso culpar de la severa derrota a la crisis.

Muchas dudas quedan ahora sobre el futuro de un PSOE devastado y sin un liderazgo claro con el que ejercer la oposición al todo poderoso PP surgido de este 20N.  Además de la previsible y larga travesía del desierto, el partido tiene ahora una crisis de liderazgo sin que ni Rubalcaba ni Chacón hayan salido muy bien parados en los últimos meses.  Con respecto al hasta ayer candidato socialista, surgen dudas de qué razones le llevaron a enfrentarse a la que más que probable y dura derrota socialista en las generales. ¿Fue el deseo de ofrecer un último servicio a su partido, sacrificándose para que el posible nuevo candidato saliera sin la losa de la derrota de ayer?, ¿O tal vez un convencimiento real de que podía evitar la mayoría absoluta del PP? Esta pregunta se agudiza ante el apresurado anuncio del congreso del PSOE en febrero. Como afirma José Antonio Sorolla en su artículo, el resultado final es que “los socialistas están ahora mismo sin poder, sin estrategia, sin programa y sin candidatos.

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15M (II): …al puente de Brooklyn y más allá.

Pincha aquí para leer la primera parte de este post.

El 15O ha demostrado con la multitudinaria movilización en más de ochenta ciudades españolas y en capitales de todo el mundo una excelente salud. Mientras surgen dudas acerca de los siguientes pasos que debe tomar el 15M, uno de sus “hijos”, Occupy Wall Street avanza con fuerza en el centro simbólico donde se gestó la crisis actual, siendo asesorado por activistas españoles con experiencia en la acampada de Sol.

Una gran demostración de fuerza, así, en general recibía la prensa mundial el éxito de la convocatoria del 15O.  Un necesario revulsivo sin duda para los indignados que afrontaban desde el final del verano y de las marchas que recorrieron toda la geografía española para converger en Madrid una necesaria revitalización, que tras las fallidas movilizaciones anteriores contra la reforma de la Constitución era más necesaria que nunca. 

Una vez pasada la resaca de la marcha global, vuelven, a la espera del gobierno que surja del 20N, las presiones y críticas para que el 15M se institucionalice, bien formando un partido propio que pueda concurrir e interactuar con los otros, bien con su asociación con partidos minoritarios que coinciden en algunas de las reclamaciones del movimiento. 

Pero no parece que esta vaya a ser, de momento, la deriva del 15M.  Desde los múltiples foros del que dispone se ha hablado estos días de la abstención, el voto nulo, voto en blanco… Por otra parte, a partir del 15O con la ocupación del Hotel Madrid, se está extendiendo el uso de edificios abandonados para dar cobijo a familias desahuciadas y para fines sociales, actos de ocupación que, sin embargo, no todos comparten.  El 15M es, en opinión de muchos indignados, una bandera bajo la cual personas con ideologías muy diversas salen a luchar, por lo que ni aprueba ni desaprueba las acciones que puedan llevar a cabo determinados grupos. 

Mientras, el mes de octubre ha sido intenso al otro lado del Atlántico.  Un movimiento autónomo pero inspirado en el de los indignados españoles  – Occupy Wall Street – está en el ojo del huracán por tomar como base la pequeña plaza Zucotti, ahora rebautizada como Liberty Square, en el barrio que ha sido el corazón del sistema financiero que colapsó la economía en 2009.

Unas protestas que se ha ido propagando por todo el país norteamericano, especialmente a raíz de la intervención policial que acabó con más de 500 detenidos en el Puente de Brooklyn, lo que no hizo sino aumentar las adhesiones al igual que ocurriera en nuestro país al intentar las fuerzas del orden desalojar las acampadas de Madrid o Barcelona.

Mónica, periodista en paro de 25 años, es, junto con otra decena de españoles una de las asesoras de esta acampada.  “la misión de los españoles ha sido asesorarles para que no pierdan tiempo cometiendo los mismos errores que nosotros.  Uno de los errores fue dejar que aquellos con más ego cogieran protagonismo en los medios.  Por eso, en la plaza de Wall Street no hay portavoces sino facilitadores”, que no están autorizados a dar opiniones, sino solo datos.

Esta acampada, y todas las surgidas en ciudades norteamericanas, ha hecho famosa la frase “somos el 99%”.  Otra de sus virtudes ha sido el mostrar una organización de alta eficacia, brindando alimentación, atención sanitaria, abrigo y ocio a todo el que quisiera acercarse, en una sociedad donde todo esto cuesta dinero.  Como ejemplo de ese ambiente solidario están los micrófonos humanos: como la normativa impedía el uso de megáfonos en la plaza Zucotti, la persona que hablaba en la Asamblea esperaba hasta que los demás repitieran sucesivamente su mensaje y fuera entendido por todos los oyentes.

Sin embargo, al cierre de esta edición, Occupy Wall Street ha sido desalojado de la plaza donde acampaba. Los indignados de Estados Unidos buscan nuevas estrategias con las que poder influir en la agenda pública de su país.  Algunos, incluso, consideran que el haber sido expulsados por el alcalde de Nueva York, les ayuda a revitalizar un movimiento que, al igual que sucediera con la acampada de sol, estaba empezando a estancarse en la acampada, un medio que corría el peligro de transformarse en un fin en sí mismo.

¿Cuál será el futuro? El panorama que dibuja el más que previsible cambio de gobierno, y la necesidad de definir unas líneas de acción comunes son dos de los interrogantes que el 15M deberá despejar en los próximos meses. En juego, no sólo su influencia mediática y social, sino también su propia supervivencia.

En torno al debate

Lo siguiente es mi opinión personal en torno al debate que enfrentó el pasado día 7 de noviembre

Como avanzaba este artículo de El País, se enfrentaban dos estilos comunicativos muy distintos:

Uno, el caracterizado por Rajoy, es más pausado, con uso de frases retóricas y juegos de palabras muy bien traídos.  Por el contrario, la costumbre de leer en exceso – particularmente grave en la intervención final mirando a cámara – es uno de sus puntos más débiles, ya que resta credibilidad a sus intervenciones.

Por su parte, Rubalcaba, cuenta con una buena capacidad dialéctica, basada en frases sintéticas bien pausadas dentro de un estilo didáctico y ordenado.  Por contra, posee ciertos tics como un gesto de los dedos como si introdujera una moneda en una ranura y la tendencia a encorvarse bajando la cabeza y encogiendo los hombros.

Con respecto a la realización  y a la presentación de Manuel Campo Vidal, ha habido críticas por considerarlo encorsetado y reducir la labor del moderador a dar paso a los tiempos de cada candidato y poco más. Para ser justos, habría que decir que así es como lo pactaron los partidos en largas negociaciones en las que se aseguraron de evitar cualquier tipo de sorpresa desagradable. Campo Vidal por su parte se defendió asegurando sobre este tipo de debates que “lo más difícil es conseguir que se hagan”.

¿Quién consiguió imponer su estilo y su agenda de temas en el tempo del debate?

Rajoy parece que consiguió llevar el debate a su terreno.  No tanto por lo que dijo sino por contrarrestar perfectamente las iniciativas de Rubalcaba, a quien identificó con el gobierno saliente – a este respecto los dos lápsus del líder del PP confundiendo a Rubalcaba con Rajoy fueron posiblemente premeditados – y dejando que Rubalcaba se quemara en una búsqueda del programa oculto del PP que no logró su objetivo.

Rubalcaba empezó bien, uso una táctica muy agresiva, pero fue perdiendo fuste en la medida en que Rajoy evadía una y otra vez sus preguntas.  Ahí creo que tenía que haber intentado otra cosa. No hacerlo convirtió indirectamente a Rajoy en protagonista absoluto y caracterizó a Rubalcaba como líder de la oposición a ojos de los espectadores.

Hubo además otros aspectos que me gustaría destacar:

  • Mientras Rajoy hablaba en primera persona del plural (nosotros), “mi partido y yo estamos preparados y tenemos experiencia; hemos hecho cosas en momentos difíciles”, refiriéndose a la imagen de “marca” de su partido en especial con referencia al equipo económico de Aznar en el 96, Rubalcaba intentaba distanciarse de cualquier mención al PSOE, algo que se hizo notorio en el speech final, cuando habla de su capacidad individual para actuar: “frente a las adversidades, sé reaccionar, no me arrugo, no me echo atrás” Creo que esto le penalizó, pues resulta más convincente y sólida una persona que habla en nombre de un equipo.
  • Llama la atención los temas que no se tocaron, probablemente por acuerdo entre los dos partidos: la corrupción, la situación en Europa, o el 15M y sus demandas, entre otros. Tampoco entiendo aquí que Rubalcaba no sacara a relucir el tema del final del terrorismo que es en parte una buena gestión suya al frente de Interior.   En cuanto al elemento personal, creo que ambos candidatos están lastrados por su pasado; habiendo ocupado puestos importantes en el gobierno son vistos por gran  parte de la audiencia como parte del establishment actual sin realmente muchas cosas nuevas que aportar. 
  • En el caso de Rubalcaba, el componente profesional sí es aprovechable, creo que la razón para no hacer valer su “curriculum” es, quizás, que está directamente relacionado con un gobierno del cual intenta desmarcarse a toda costa.
  •  En las habilidades comunicativas, Rubalcaba está mucho mejor que Rajoy, que no puede dejar de leer más de diez segundos, aunque el candidato socialista estuvo mal iluminado y se le ve nervioso en muchos momentos.
  • No quería dejar pasar aquí el error de Rubalcaba: “ahora el que miente es usted”

 Este momento y la mirada entre los dos podría resumir un debate que de tan controlado todos sentimos en parte que fue más interesante por lo que callaron los candidatos que por lo que efectivamente nos contaron.

15M (I): De la puerta del sol…

Cinco meses y medio después de aquel 15M que dio nombre a el conjunto de indignados que tomaron las plazas de nuestro país, nos asomamos a un movimiento que ha sabido, pese a las críticas, evolucionar y hacerse global y que de cara al 20N, fecha electoral, prepara nuevas movilizaciones mientras parece que va alcanzado su mayoría de edad.

¡Indignaos!

“Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación.  Es un valor  precioso.  Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido.  Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno.”

Stephane Hessel, miembro de la resistencia francesa y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, llamaba así, a sus 93 años a toda una generación a que recojieran su testigo, indignándose esta vez no contra un poder ocupante sino contra el huracán destructor del consumismo voraz y la cada vez mayor dictadura de los mercados y los poderes financieros en la política.Un alegato en contra de la indiferencia que después de ser un best-seller en Francia se tradujo a nuestro país sirviendo de inspiración y de nombre al movimiento que, siguiendo las palabras de Hessel, se indignaría contra los poderes ocupantes del liberalismo más destructor.

De las redes sociales al 15M

“En pocas semanas mi Facebook pasó de mostrador de mi vida a boletín de contrainformación.  la red social, diseñada para rendir culto a los egos, se convirtió en un arma de organización colectiva mucho más potente de lo que podíamos imaginar. Fue allí donde, medio por casualidad y medio por curiosidad, encontré a mis compañeros indignados, ávidos de acción como yo.  Allí, en un muro de Facebook donde se gestó todo, decidimos una fecha, el 15 de mayo, que acabaría convirtiéndose en algo mucho más grande que nosotros mismos.”

Klaudia Álvarez, profesora barcelonesa de 35 años contaba así en el libro “nosotros los indignados” como se fue gestando poco a poco a través de redes sociales una gran movilización ciudadana, asindical y apartidista que en a penas tres mesescobraría cuerpo en 60 ciudades, con grupos de trabajo deslocalizados que proponían estrategias, manifiestos y propuestas que eran debatidas y consensuadas online.  Era el comienzo de lo que después se llamaría 15M o Spanish revolution.

Amanecer en Sol

“¡Pensadlo durante un momento! ¡Pensad en lo que estamos haciendo! Pensad que hoy somos decenas de miles de personas y hace unos días éramos sólo unas cuarenta. ¡Cuarenta personas! Una de esas personas podría haber sido yo, o tú ¡Sólo hacía falta dormir una noche en Sol para desencadenar todo esto!
Así hablaba una de las personas que tomaron el megáfono durante los primeros días en los que la Plaza de Sol vio amanecer un movimiento que pronto se contagió a otras plazas de nuestro país y que hoy, globalizado, llega hasta Brooklyn y Wall Street.

Heterogeneidad

Hablar del 15M es complicado.  Es ese tipo de cosas que todo el mundo reconoce pero cuya definición escapa de las manos en cuanto intentas acotarlo en unas determinadas coordinadas ideológicas o sociales. ¿Es el 15M de izquierdas? Sí, pero no sólo. ¿Es el 15M un movimiento joven? Sí, pero no sólo. ¿Es el 15M un movimiento salido de Internet y las redes sociales? Sí, pero no sólo. 

Tal vez sea esta misma heterogeneidad una de sus características definitorias.  Quizás la falta de identidad (de liderazgo, como se les ha criticado) constituya en definitiva una de sus sellos distintivos. Hablar de 15M es hablar de una forma de organización nueva, surgida de las redes que destaca por su horizontalidad y carácter líquido 

Retos y desafíos

En estos cinco meses y medio, sin embargo, el movimiento ha tenido que hacer frente a retos que a punto han estado de hacerlo desaparecer.  El primero a las pocas semanas de las acampadas: la necesidad de que todas las decisiones en asamblea fueran aceptadas por consenso unánime levantó una división entre la mayoría que veía que para sobrevivir el movimiento debía dejar la acampada en sol y un pequeño grupo bien organizado que querían quedarse a toda costa bloqueando la toma de decisiones.

El problema podría estar en la forma en que el 15M ha venido tomando su decisiones. Xavel Vegas, en su blog repasa en un interesante artículo las deficiencias del método asambleario característico de los indignados. Entre ellas podemos destacar: la necesidad de una cultura asamblearia que asegure una predisposición al diálogo y a la negociación para llegar a acuerdos conflictivos, la posibilidad de que no se haga un debate profundo de ideas, el peso excesivo de las emociones y del colectivo sobre el pensamiento crítico y reflexivo y, a consecuencia de ello, el peligro de que las diferencias tengan poco peso o justo al contrario, el peligro de que las minorías puedan desembarcar y subvertir el movimiento desde dentro, en el extremo opuesto.

Finalmente, las mayorías cualificadas permitieron salir del bloqueo de Sol.  Pero no ha sido el único escollo: los llamados antisistema y posibles infiltrados quisieron dar al movimiento un aire violento que lo desacreditase.  Algo a lo que los indignados han intentado desde el principio controlar mediante disciplina interna y técnicas de acción no violenta.  En este sentido, cabe destacar como un éxito la movilización del 19 de junio.

Pero el mayor de los problemas a los que se tienen que enfrentar es, y sigue siendo, el paso del tiempo, el enfriamiento, la falta de ideas, el estatismo en definitiva. Para combatirlo y generalizar las ideas el movimiento primero empezó las marchas por toda España y después por Europa, consiguiendo exportar el movimiento a otros países.

Un lenguaje propio 

El 15M ha creado o tomado prestado de otros ámbitos con un sentido nuevo, toda una serie de liturgias y de símbolos que los identifican, dando una imagen de marca a sus actividades

Así, por ejemplo, en las asambleas es habitual ver a los convocados agitando las manos para afirmar que están de acuerdo en la medida, un gesto que viene de la lengua de signos donde significa aplauso. O cruzar los brazos cuando no lo están.

“Vamos lento porque vamos lejos”

 ¿Qué ha conseguido el 15M? Frente a las voces más críticas que piensan que el movimiento no sirve para nada, o incluso aquellos que aunque simpatizan con los objetivos de los indignados consideran que es un movimiento utópico y poco efectivo por su carácter eminentemente apolítico, Pere Rusiñol hace un balance de objetivos palpables que el 15M ha ayudado a lograr en su artículo, entre los cuales podemos citar:

  • Ley electoral:  aunque las elecciones del 20N se celebrarán con el mismo sistema electoral empleado desde el inicio de la democracia, se ha roto después de treinta años el consenso al respecto por parte de los dos partidos mayoritarios: PSOE llevará en su programa una propuesta de reforma inspirada en e modelo alemán, que combina listas abiertas con un reparto de escaños más proporcional y algunas voces en el PP se muestran favorables a las listas abiertas.
  • Hipotecas:  el 15M ha parado en la calle decenas de desahucios.  Además ha forzado a que diferentes Bancos ofrezcan ahora la dación del pago.  El Banco Santander, por ejemplo, citó expresamente el 15M para explicar su decisión de ofrecer tres años de carencia a sus clientes con hipoteca que queden en paro o reduzcan un 25% sus ingresos.
  • Transparencia:  Acces Info es la ONG de referencia en favor de la transparencia pública y tiene su sede en España porque este es el mayor país de la UE sin Ley de Transparencia.  El 15M ha acelerado el fin de esta anomalía obligando al gobierno a presentar un proyecto de ley muy mejorado frente al actual.
  • Vuelve la política: el 15M ha dado publicidad a asuntos que hoy están en boca de todos, poniendo en agenda cuestiones como la ley electoral, la dación de pago, el funcionamiento de los mercados, etc. Así, el movimiento está funcionando en este sentido como un auténtico curso de política acelerada.
  • Despertador: ha servido de catalizador del malestar general y de lugar de encuentro a toda una generación acusada hasta ese momento de apatía y desmovilización, sirviendo sobre todo, para demostrarles a ellos mismos lo mucho que tienen todos en común y haciéndoles conscientes de su fuerza.

Entre los temas pendientes del 15M y más discutidos está el futuro que debe tomar el movimiento en el futuro.  No son pocas las voces que consideran que el movimiento debería constituirse en una plataforma que concurriera a las elecciones, buscando su representación en algún partido o dejando cierto afán de protagonismo para unirse en una lucha común con los sindicatos y otras organizaciones políticas.

Otra crítica común es la falta de una ideología concreta o de un liderazgo claro. Factor este que diluiría las posibilidades de supervivencia del movimiento en el momento en el que escuchados los indignados tuvieran que ponerse de acuerdo a la hora de mostrar la solución a los problemas denunciados.

Frente a ambas, quienes opinan, como el filósofo Josep Ramoneda que el gran mérito del 15M es haber puesto en la agenda pública temas que antes no estaban.  También parece cada vez más evidente que pese al carácter revolucionario de los comienzos del movimiento, este parece ir decantándose no tanto a ser una alternativa política de gobierno, sino más bien influir en los programas políticos de los partidos.

Además de lo expuesto, me sumo a los que creen que la labor del 15M es sobre todo pedagógica, que serviría para ir creando una forma nueva de organización y una conciencia entre la ciudadanía con el fin de que los que hoy son unos pocos miles el día de mañana puedan ser millones.

Sigue la segunda parte del artículo aquí.

Adios a las armas

Tras 43 años y 829 víctimas mortales, ETA comunicó el pasado día 20 “el cese definitivo de la actividad armada”.  La palabra “fin” figura con mayúsculas en la voz de casi todos los medios y políticos, aunque con matices, para referirse al triunfo del estado de derecho sobre el terrorismo.

“No son vascos, son asesinos” este era, entre otros, el grito de miles de personas en las calles aquel 12 de julio de 1997, después de que ETA asesinara tras cuarenta y ocho angustiosas horas de secuestro a Miguel Ángel Blanco.  Para muchos, aquí comenzó el principio del fin de ETA con la unión de las fuerzas democráticas, pero sobre todo, por las multitudinarias manifestaciones que, a cara descubierta, enfrentaban a la ciudadanía contra el terror de ETA.

14 años después, ETA hace pública la decisión de dejar las armas, ante una sociedad en plena crisis que recibe la noticia con alegría, pero también con cansancio y excepticismo.

¿Cómo hemos llegado aquí? La decadencia de la banda se produjo principalmente gracias a la acción policial y a la ilegalización del brazo político Batasuna.  De la eficacia policial podemos citar entre otros datos los 305 detenidos entre 2008 y 2010, y el continuo “descabezamiento” de la banda, que la colocó en una situación insostenible.

En cuanto a la ilegalización, refrendada primero por el Tribunal Constitucional y más tarde por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, tuvo lugar en 2003, un año después de que un comunicado de ETA considerase “objetivos militares” a todas las sedes y actos políticos de PSOE y PP, haciendo imposible la competencia electoral en pie de igualdad con un partido, Batasuna, cuyos concejales eran los únicos libres de amenaza.

Para que ETA dejara de matar debía ocurrir otro proceso: que su brazo político se distanciara del terrorismo, al comprobar la inutilidad de la vía armada para conseguir sus objetivos.

El detonante tendría lugar en 2006, con el atentado en la T4 de Barajas. Con él, ETA ponía fin a la última tregua y rompía completamente cualquier posibilidad de credibilidad en futuras negociaciones.  Pero no sólo eso: también marcaba el distanciamiento de la izquierda abertzale con la banda como reconoció Otegi en su alegato en la Audiencia Nacional el pasado 7 de julio.

Tras la ruptura de la tregua, en 2007 Arnaldo Otegi abrió un proceso de reflexión, con numerosas consultas con los partidos nacionalistas, e ideó un proyecto de polo soberanista: una coalición de partidos independentistas que lucharían mediante medios pacíficos y políticos.  Respaldado por Rufi Etxeberría y Rafael Díez Usabiaga, en noviembre la izquierda abertzale presenta en Alsasua y Venecia el documento Zutik Euskal Herria, que recoge su apuesta exclusiva por vías políticas y pacíficas.  Lo llevan a debate y en febrero de 2010 se aprueba por un voto mayoritario de las bases (80% a favor).

A partir de ahí, los abertzales inician una administración de los tiempos para convencer a ETA  de que cese la violencia.  Lo hacen a través de toda una elaborada escenificación en la que participan varios premios nobel capitaneados por el abogado sudafricano Brian Currin, mediador en los conflictos irlandés y surafricano.
En febrero de 2011 la izquierda abertzale sorprende con la presentación de los estatutos de un nuevo partido, Sortu, en los que rechaza expresamente la violencia de ETA  y plantea el reconocimiento de todas las víctimas del terrorismo.

En mayo recupera su presencia institucional a través de la coalición Bildu, que obtiene el mejor resultado histórico para la izquierda abertzale, el 25% de los votos.
A partir de este momento la izquierda abertzale se impone a ETA.  Decide montar la escenografía necesria para brindar a ETA la ocasión propicia de anunciar el cese definitivo de las armas: así que se recurre al movimiento social Lokarri y al Grupo Internacional de Contacto de Currin, para que organicen una Conferencia Internacional de San Sebastián del 17 de octubre cuya declaración la izquierda abertzale hace suya al día siguiente, sirviendo de esta manera en bandeja que ETA anuncie el cese definitivo.

Un final que, sin embargo, no todos contemplan de la misma manera.  Para el gobierno y otras fuerzas vascas es un triunfo de la democracia que no ha tenido que hacer concesiones. Para medios cercanos al PP (si bien Rajoy en este caso ha sido muy comedido), es un paso insuficiente ya que ETA ni anuncia la disolución (escenificada en la entrega de armas), ni pide perdón a las víctimas.  A este respecto periódicos como ABC o La Razón consideran inaceptable ciertos postulados del comunicado de ETA, que parece que abren la posibilidad de una negociación política, si bien muchos otros creen que es una simple fórmula para ocultar la derrota y abrir paso al acercamiento de presos, única medida que parece estar sobre la mesa hoy por hoy como contraprestación por el alto el fuego.

Por otro lado, como afirma Paul Ríos, coordinador de Lokarri, no resulta realista esperar que una banda armada reconozca abiertamente la inutilidad de cuarenta años de terrorismo y menos aun que pida perdón.  Es comprensible además que dicho perdón no sea posible o cuanto menos que sea competencia exclusiva de las víctimas el decidir si perdonan o no, y bajo que condiciones.

Muy criticada ha sido también la Conferencia de San Sebastián cuya declaración un cuanto tibia y con un lenguaje cercano al de la izquierda abertzale habla de “conflicto” “última confrontación armada de Europa” y hace una apelación a un posible diálogo para superar dicho conflicto, lo que ha encendido a los medios más conservadores, además de no contar con la presencia del partido que gobierna en País Vasco en estos momentos.  Sin embargo, la presencia de mediadores internacionales y de toda la puesta en escena parece que era necesaria para darle a ETA la ocasión de dejar las armas de una manera que justificarse ante su propia gente la decisión.  A este respecto la opinión mayoritaria es que a pesar del escepticismo y de que no gusta mucho del lenguaje y la parafernalia empleada, dicha Conferencia ha facilitado un objetivo que todos podemos suscribir: el fin de la violencia.