//
you're reading...
de actualidad

15M (II): …al puente de Brooklyn y más allá.

Pincha aquí para leer la primera parte de este post.

El 15O ha demostrado con la multitudinaria movilización en más de ochenta ciudades españolas y en capitales de todo el mundo una excelente salud. Mientras surgen dudas acerca de los siguientes pasos que debe tomar el 15M, uno de sus “hijos”, Occupy Wall Street avanza con fuerza en el centro simbólico donde se gestó la crisis actual, siendo asesorado por activistas españoles con experiencia en la acampada de Sol.

Una gran demostración de fuerza, así, en general recibía la prensa mundial el éxito de la convocatoria del 15O.  Un necesario revulsivo sin duda para los indignados que afrontaban desde el final del verano y de las marchas que recorrieron toda la geografía española para converger en Madrid una necesaria revitalización, que tras las fallidas movilizaciones anteriores contra la reforma de la Constitución era más necesaria que nunca. 

Una vez pasada la resaca de la marcha global, vuelven, a la espera del gobierno que surja del 20N, las presiones y críticas para que el 15M se institucionalice, bien formando un partido propio que pueda concurrir e interactuar con los otros, bien con su asociación con partidos minoritarios que coinciden en algunas de las reclamaciones del movimiento. 

Pero no parece que esta vaya a ser, de momento, la deriva del 15M.  Desde los múltiples foros del que dispone se ha hablado estos días de la abstención, el voto nulo, voto en blanco… Por otra parte, a partir del 15O con la ocupación del Hotel Madrid, se está extendiendo el uso de edificios abandonados para dar cobijo a familias desahuciadas y para fines sociales, actos de ocupación que, sin embargo, no todos comparten.  El 15M es, en opinión de muchos indignados, una bandera bajo la cual personas con ideologías muy diversas salen a luchar, por lo que ni aprueba ni desaprueba las acciones que puedan llevar a cabo determinados grupos. 

Mientras, el mes de octubre ha sido intenso al otro lado del Atlántico.  Un movimiento autónomo pero inspirado en el de los indignados españoles  – Occupy Wall Street – está en el ojo del huracán por tomar como base la pequeña plaza Zucotti, ahora rebautizada como Liberty Square, en el barrio que ha sido el corazón del sistema financiero que colapsó la economía en 2009.

Unas protestas que se ha ido propagando por todo el país norteamericano, especialmente a raíz de la intervención policial que acabó con más de 500 detenidos en el Puente de Brooklyn, lo que no hizo sino aumentar las adhesiones al igual que ocurriera en nuestro país al intentar las fuerzas del orden desalojar las acampadas de Madrid o Barcelona.

Mónica, periodista en paro de 25 años, es, junto con otra decena de españoles una de las asesoras de esta acampada.  “la misión de los españoles ha sido asesorarles para que no pierdan tiempo cometiendo los mismos errores que nosotros.  Uno de los errores fue dejar que aquellos con más ego cogieran protagonismo en los medios.  Por eso, en la plaza de Wall Street no hay portavoces sino facilitadores”, que no están autorizados a dar opiniones, sino solo datos.

Esta acampada, y todas las surgidas en ciudades norteamericanas, ha hecho famosa la frase “somos el 99%”.  Otra de sus virtudes ha sido el mostrar una organización de alta eficacia, brindando alimentación, atención sanitaria, abrigo y ocio a todo el que quisiera acercarse, en una sociedad donde todo esto cuesta dinero.  Como ejemplo de ese ambiente solidario están los micrófonos humanos: como la normativa impedía el uso de megáfonos en la plaza Zucotti, la persona que hablaba en la Asamblea esperaba hasta que los demás repitieran sucesivamente su mensaje y fuera entendido por todos los oyentes.

Sin embargo, al cierre de esta edición, Occupy Wall Street ha sido desalojado de la plaza donde acampaba. Los indignados de Estados Unidos buscan nuevas estrategias con las que poder influir en la agenda pública de su país.  Algunos, incluso, consideran que el haber sido expulsados por el alcalde de Nueva York, les ayuda a revitalizar un movimiento que, al igual que sucediera con la acampada de sol, estaba empezando a estancarse en la acampada, un medio que corría el peligro de transformarse en un fin en sí mismo.

¿Cuál será el futuro? El panorama que dibuja el más que previsible cambio de gobierno, y la necesidad de definir unas líneas de acción comunes son dos de los interrogantes que el 15M deberá despejar en los próximos meses. En juego, no sólo su influencia mediática y social, sino también su propia supervivencia.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: