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una imagen / mil palabras

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La caja de Pandora

La foto muestra las labores de exhumación de las 17 rosas de Guillena (Sevilla), 17 mujeres que fueron vejadas y fusiladas durante la Guerra Civil por ser familiares de milicianos republicanos y cuyos cuerpos quedaron ocultos hasta hace poco en una fosa en el cementerio de la localidad vecina de Gerena.

Dichas labores están generando una grandísima expectación, al punto de que los profesores del instituto de Gerena, colindante con el cementerio, llevan a sus alumnos a que observen las tareas arqueológicas y les dan clases in situ sobre quiénes eran estas mujeres y por qué están en esa fosa.

Para algunos, la recuperación de la memoria histórica tiene el propósito de hacer justicia, de encontrar a familiares desaparecidos, de no dejar impunes los delitos cometidos antes y después de la guerra civil.  Para otros, no sirve más que para reabrir viejas heridas, recordar los viejos rencores que con el paso de los años han ido quedando en el olvido.

Para estos últimos se trataría de abrir una caja de Pandora, que mejor debería permanecer cerrada…

Pandora, de singular belleza, fue el regalo envenenado que Zeus le hizo a Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los mortales.  El hermano de Prometeo no hizo caso de las advertencias de aquel y se enamoró perdidamente de la joven, que traía consigo una misteriosa caja, provista de tapadera.  La caja no debía abrirse bajo ningún concepto, pues contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias, y también todos los bienes.  Uno de los bienes era la esperanza, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en la caja.  Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.

Pero Pandora no pudo resistir la curiosidad, abrió un día la caja dejando escapar así todos los males que, rápidamente, poblaron el mundo.  Cuentan que, por el contrario, los bienes subieron al Olimpo y se quedaron allí, junto a los dioses.

Todos menos uno, pues asustada, Pandora cerró la caja de golpe, dejando atrapada en el fondo de ella a la esperanza, tan necesaria desde entonces para superar los males que afligen al ser humano.

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Crimen de guerra

La imagen de un video donde varios marines estadounidenses orinaban sobre los cuerpos sin vida de unos talibanes ha causado un gran y comprensible revuelo.

Escandalizados, la secretaria de estado Hillary Clinton y el secretario de defensa, Leon Panetta han condenado enseguida los hechos.  Los militares abrirán una investigación y algunas voces indignadas no han dudado en calificarlo como crimen de guerra.

El término “Crimen de guerra” no deja de ser un contrasentido, ya que la guerras son ya en sí mismas un “crimen contra la humanidad.” La nuestra y la de los otros.

Después de la repulsa y de la condena, quizás deberíamos preguntarnos qué o cuáles son los mecanismos mentales que llevan a estos hombres a hacer esto. 

Sin duda, el instinto de profanar y ultrajar el cadáver del enemigo viene de muy antiguo, de un oscuro y atávico instinto perdido en la psique del ser humano, totalmente superado por la civilización actual…

“Cuando la guerra del terror comenzó, los marines de este video tendrían probablemente 9 o 10 años. Como niños que escuchaban a los adultos – y líderes políticos – oyeron hablar de nuestros enemigos en los más denigrantes términos. Internet y los demás medios de comunicación rebosaban con declaraciones de importantes hombres y mujeres refiriéndose a ellos como animales, que no merecían la menor consideración legal o moral…enviamos soldados a combatir en Libia o Siria para luchar por los mismos regímenes que hoy condenamos por sus crímenes de guerra.  Los prisioneros fueron torturados para que confesasen dichos crímenes y después encerrados indefinidamente sin juicio, porque sus confesiones, logradas mediante tortura, no serían aceptadas ante ningún tribunal. 

Sebastian Junger, en un artículo llamado “somos culpables de deshumanizar al enemigo” concluye:

“Enjuiciamos a estos hombres por profanar a los muertos mientras mantenemos que está bien torturar a los vivos”