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Siria: Dos preguntas

La situación siria ha entrado en un callejón sin salida. Cuando se cumple el primer aniversario del levantamiento popular inspirado en la primavera árabe de Túnez y Egipto, el régimen de el Assad está decidido a resistir a cualquier precio, no dudando en sacar la artillería pesada para aplastar las revueltas que tienen su epicentro en Homs. Mientras, la comunidad internacional asiste impotente debido en parte al veto de China y Rusia de cualquier intervención militar. ¿Hay algo más que se pueda hacer? ¿Llegarán a tiempo las fuerzas de la ONU de evitar una guerra civil, que algunos consideran que existe ya de facto?

“Siria no es una primavera. Siria es, sobre todo, un tablero en el que se libra una partida que afecta a toda la región. En un bando se encuentran Arabia Saudí, las monarquías del golfo y Turquía (además de EE UU y la UE); en el otro, el régimen de Bashar el Assad, Irán, Hezbolá y Hamás…”

Así comentaba Ramón Lobo la situación siria en su blog para mostrarnos el complejo entramado de intereses estratégicos que se ponen en juego en torno a la cuestión siria y que ponen en jaque cualquier tipo de solución unánime y pactada por parte de las partes implicadas. Para comprender bien las dificultades, es necesario conocer tanto la situación interna del país, con una revuelta que presenta muchas dudas, como la situación de los países de la región, ya que todos se juegan algo en el futuro de Siria.

Y es que la situación en Siria se puede sintetizar a grandes rasgos intentando responder a dos preguntas clave:

¿Cuándo se le podrá llamar guerra civil al levantamiento que está sufriendo Siria?

En Siria nos encontramos con dos rebeliones paralelas: por un lado, la resistencia pacífica que viene utilizando técnicas bien conocidas de desobediencia civil ya utilizadas en Túnez y Egipto, como  las manifestaciones fugaces y espontáneas en diferentes puntos del país, y por otro lado, la rebelión armada, compuesta en gran medida por desertores del ejército, organizada en torno al Ejército Libre Sirio (ELS). La segunda forma de rebelión, consecuencia de la insuficiencia de la primera para lograr sus objetivos, va ganando adeptos día a día y hace temer que en el país estalle una guerra civil abierta.  Otros consideran que esta guerra ya ha empezado.

Para comprender los riesgos que supone una guerra civil para el futuro de Siria, hemos de entender que se trata de un país cuya composición religiosa presenta una peligrosa falla entre chiíes y suníes, enfrentados por su diferente concepción del Islam.  Tenemos así a la minoría alauita (que es una secta chiita), en la que se apoya una élite militar y burocrática que es la que sostiene al régimen, frente a una mayoría suní que ahora se rebela.  A la minoría alauita en el poder se unen también las minorías cristianas y drusa que temen las represalias que puedan sufrir por parte de los sunitas si estos llegasen a derrocar el régimen.

¿Pero por qué tiene el poder esta minoría? Para responderlo hemos de remontarnos al final de la I Guerra Mundial, cuando Francia establece un protectorado sobre Siria.  Para asegurarse un mejor control del país, estimuló las tendencias separatistas llegando a crear un auténtico estado independiente alauí, que duraría hasta la II Guerra Mundial.  Con la independencia, los granjeros alauíes, al abrigo de la ideología laicista y panarabista del partido Baaz, se fueron haciendo con todos los resortes del poder, incluidos las fuerzas armadas y el servicio de inteligencia.  El Baaz se hizo con el poder en 1963, y en 1970, uno de sus dirigentes, el general alauí Hafed el Assad, padre del actual gobernante, conquistó la presidencia.  Los alauíes, que ya eran la minoría hegemónica en el país, afianzaron aún más su poder a través del pacto que estableció Hafed el Assad con la burguesía suní de Damasco y Alepo: los alauíes llevarían las riendas del estado y los comerciantes suníes se dedicarían a sus negocios.

Alauíes y cristianos sirios han convivido pacíficamente con la mayoría suní durante décadas.  Pero el que la revuelta contra el Assad esté mayoritariamente protagonizada por suníes, y que las minorías alauí y cristiana se mantengan en general al lado del presidente, presagia lo peor.  En Homs los barrios suníes y alauíes están separados por puestos de control y se han cometido docenas de asesinatos sectarios. Por otro lado, resulta significativo que Alepo y Damasco, las dos grandes ciudades donde la burguesía mercantil suní se ha beneficiado del régimen, han permanecido hasta hace poco al margen de las revueltas. 

¿Por qué no interviene militarmente la comunidad internacional?

Una respuesta sencilla haría mención al veto de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero hay más: los intereses de los actores regionales – sunitas y chiitas – por ganar influencia en la zona, y el miedo de una parte importante de la comunidad internacional a que una intervención en siria acabe degenerando en una situación de caos insuperable. El precedente de la invasión de Irak tampoco ayuda.

La falla antes mencionada entre sunitas y chiitas en Siria es homologable con la que atraviesa todo el Oriente Próximo. De hecho, uno de los grandes miedos es que esta rivalidad presente en Siria se internacionalice con tropas de uno u otro bando, convirtiéndose en un conflicto regional de consecuencias imprevisibles.  La sombra de Irán es clave en estas percepciones. Desde el triunfo de la revolución islámica en 1979 que puso al mando al primer gobierno chií en un país musulmán, los dirigentes suníes del resto de países han mirado con recelo a su vecino persa. De ahí que la transferecia de poder en Irak consecuencia de la invasión estadounidense de 2003 haya causado temor en gran parte de los países árabes, que denunciaron que el nuevo liderazgo en Bagdad suponía la existencia de un “arco chií” que les daba continuidad geográfica desde Teherán hasta un Líbano dominado por Hezbolá, pasando por Siria. Irán, por su parte, acosado por sanciones internacionales debido a su programa nuclear, no está dispuesto a perder a uno de sus principales aliadosIgnacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Alicante y autor de Siria contemporánea, traza alguno de los principales intereses en juego por parte de los países de la región:

  • Arabia Saudí: pretende exportar su modelo ultraortodoxo de Islam wahhabí al resto del mundo árabe y recuperar el terreno perdido en las últimas décadas para condicionar la labor de los gobiernos islamistas recién elegidos en Túnez y Egipto.
  • Irán: su objetivo es conservar a toda costa “el arco chií” e incluso extenderlo a otros países del golfo con población chií, como Bahrein. En este sentido hay que entender su intento de finalizar un programa nuclear que le consolidaría como potencia regional además de ser un arma disuasoria frente a sus grandes enemigos: Arabia Saudí, EE UU e Israel.
  • Líbano: Hezbolá, ahora en el gobierno, ha expresado un apoyo sin fisuras al presidente sirio y asumido como propia la tesis de un complot internacional e islamista, fomentado por Arabia Saudí y otros reinos del Pérsico, con la connivencia de EE UU. Lo que más le preocupa es que la caida de el Assad y una eventual llegada al poder de los suníes, apoyada por Ankara y Riad le deje aislado, revitalizando de paso a la comunidad suní libanesa.
  • Turquía: quiere ganar peso en la región y convertirse en un referente ideológico para los nuevos movimientos islamistas con su modelo de “islamodemocracia”, aunque está por ver si dicho modelo es realmente exportable a países muy diferentes.

Por otra parte, el veto ruso-chino a la intervención en Siria no puede entenderse sin aludir a los intereses estratégicos y comerciales que ambos países tienen con Siria, como afirma Ramón Lobo. El régimen sirio es uno de los últimos aliados de Rusia, procedente de la Guerra Fría, y también uno de sus principales clientes. Tanto rusos como chinos vieron como una derrota que su abstención en el caso de Libia sirviera para cambiar el régimen de Gadaffi. Ni uno ni otro quiere, por otra parte, sentar un precedente que podría ser empleado en un futuro cercano para intervenir en otros países (léase Irán), ni allanar el camino a EE UU para que refuerce su posición en la región.  No obstante, Moscú está intentando liderar unas conversaciones de paz con la oposición, conversaciones que creemos, cada día se vuelven más complicadas.

En un interesantísimo debate en The Economist, dos especialistas en Oriente Próximo se preguntan si la intervención militar de la comunidad internacional hará más daño que bien, o si por el contrario, es la única manera de acabar con el sufrimiento de la población, obligando a el Assad a dejar el poder. Ed Husain, miembro del Consejo de Estudios del Medio Oriente que asesora al Ministerio de Relaciones Exteriores británico, se muestra en contra de la intervención ya que: “la intervención militar en Siria está mal concebida, es cortoplacista, contraproducente, y probablemente generará más muertes y masacres de las que detendrá. (…) Siria es el hogar de variados y numerosos sectas religiosas, tribus, grupos étnicos y rivalidades históricas. En contraste con los levantamientos en Yemen, Egipto y Libia, no hemos sido testigos de defecciones políticas y militares de alto nivel dentro del país. Y las ciudades más grandes de Siria como Damasco y Alepo, han permanecido hasta ahora en relativa calma. Cualesquiera sean las razones; el miedo de, o un apoyo a Bashar al-Assad, la oposición no ha logrado movilizar a grupos clave dentro de Siria que nos hagan pensar que el régimen está perdiendo el control.” Husain considera que la política exterior no puede someterse al impulso moral o a la indignación, ya que “en un intento por detener la matanza de miles de personas en Siria, la intervención militar corre el riesgo de desatar fuerzas que podría matar a millones. (…) Con cristianos y otras minorías huyendo en todo el Oriente Medio, ¿es lo más adecuado poner en el poder a una disfuncional oposición sunita?” Por contra, Shadi Hamid, director de investigación del Centro Brookings de Doha y miembro del Centro Saban para Políticas sobre Medio Oriente, considera que “Una amenaza militar creíble es la única cosa factible, en este momento, para alterar los cálculos del régimen de Assad, que sigue apostando a que la comunidad internacional no podrá reunir la voluntad para intervenir. Lo mismo vale para los rusos, que, por ahora, simplemente no están dispuestos a ejercer presión real sobre Assad.” Hamid opina además que la amenaza militar es la mejor garantía para que la diplomacia funcione, evitando la masacre que lleva meses produciéndose contra el pueblo sirio: “una amenaza militar creíble, seguida, si es necesario, del establecimiento de “zonas seguras”, es también la mejor baza para impulsar la diplomacia internacional y evitar un punto muerto sin fin, o, peor, una guerra civil que divida al país durante los próximos años”.

Como afirma Álvarez-Ossorio, abandonado por el mundo árabe, asfixiado por las sanciones internacionales y estrangulado por una profunda crisis económica, todo parece indicar que, a pesar del apoyo iraní y ruso, el régimen de el Assad tiene los días contados. El gran perjudicado será, una vez más, la población civil, que deberá pagar con sangre el fin de esta cruenta espera.

Historia de dos países

Las dos comparten un mismo espacio: la península de Corea, pero son el día y la noche; Una comunista y autoritaria, la otra capitalista y liberal.  La del norte es uno de los países más aislados del mundo, potencia núclear y enemigo declarado de occidente.  La del sur, una de las economías emergentes de Asia y aliada incondicional de Estados Unidos.  Con motivo de la sucesión de Kim Jong-un a la jefatura del gobierno en Corea del Norte, repasamos la historia reciente de estos dos hermanos tan próximos y a la vez tan distantes.

El paralelo 38 marca la frontera entre dos mundos enfrentados, y sin embargo, a juicio de muchos analistas, condenados a entenderse y quizás, con el tiempo, a reunificarse.  ¿Pero cómo se llegó a este punto? ¿Cómo se gestó esta última frontera de la Guerra Fría que aún hoy nos mira desafiante más allá de la globalización y de la caída del bloque soviético que la vio nacer?

Un poco de historia

Para entenderlo un poco mejor, deberíamos retroceder en el tiempo, concretamente hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, momento en el que con la derrota definitiva de Japón, la península de Corea quedo libre del dominio nipón.  Entonces, como consecuencia de los acuerdos de Postdam,  la Unión Soviética por el norte y Estados Unidos por el sur ocuparon el territorio tomando como línea divisoria el paralelo 38.  El objetivo de unificar Corea bajo un sólo mando pronto se vio impedido por dos culturas e ideas políticas opuestas que tomaron Corea como el primer escenario de lo que luego sería la Guerra Fría.

 

Así pues, en el norte se estableció en 1948 la República Popular de Corea, régimen comunista dirigido por Kim il Sung; mientras que en la mitad sur de Corea se creó la República de Corea, régimen autoritario dirigido por Syngman Rhee, fuertemente anticomunista. El triunfo de la revolución roja en China en 1949, trastocó el equilibrio de fuerzas en toda la región y bajo inspiración de Stalin, que quería recuperar terreno en Asia, el norte invadió al sur, arrasando en un primer momento a las fueras surcoreanas, que apenas pudieron replegarse en torno a Pusan.

Con la entrada de Estados Unidos al mando de un grupo de fuerzas de la ONU en defensa del sur, estalló la Guerra de Corea (1950-53). Después de tres años de conflicto, la Unión Soviética manifestó su intención de que existieran dos sistemas diferentes en la península. Éste “empate militar” llevó a la apertura de negociaciones que concluirían en julio de 1953, poco después de la muerte de Stalin, con la firrma del armisticio.  En dicho tratado se acordaron las actuales fronteras entre ambos países, que serpentean en torno al paralelo 38.

Las dos Coreas

Como si de vasos comunicantes se tratara, las dos Coreas han vivido ciclos opuestos en cuanto a riqueza y crecimiento.  Primero fue el norte el que en los primeros años se configuró como el más exitoso de los regímenes comunistas, conociendo un crecimiento sin parangón en las dos primeras décadas, en la que pasó de ser un país básicamente agrícola a tener una poderosa industria pesada, merced de los planes quinquenales y de una economía cuidadosamente planificada. Su PIB per cápita fue mayor que el de Corea del Sur hasta bien entrada la década de los setenta.

Ahora la situación se ha revertido: sólo el 2% del PIB  de Corea del Sur procede de la agricultura, comparado con el 20 o 25% del norte.  Es además un país puntero en I+D, un gran exportador mundial, y un aliado natural de Estados Unidos, frente a una Corea del Norte cuya economía planificada sufrió un golpe de muerte con la caída de la URSS en 1991 y que hoy, aislada por el bloqueo y las sanciones por su programa nuclear, no le permite más que una economía de subsistencia que en ocasiones se ha demostrado ineficaz para ni siquiera alimentar a su propia población, como ocurrió durante las hambrunas de1995-1999.

Perspectivas de futuro

El gran problema que tiene el norte es su aislamiento debido en gran medida al programa nuclear impulsado por el fallecido Kim Jong il.  Corea del Norte posee con su pequeño tamaño el tercer mayor ejército del mundo y considera las armas nucleares su mayor salvaguarda contra un mundo occidental hostil.  Desde Pyongyang se afirma que abandonará las armas nucleares cuando Estados Unidos firme un tratado que ponga fin a la Guerra de Corea de hace 60 años. (las dos coreas nunca llegaron a firmar la paz, sólo un armisticio).

Pero este aislamiento es también consecuencia de la filosofía oficialista “Juche” que considera la independencia del exterior y el autoabastecimiento de capital importancia para mantener los ideales de la revolución.  Por ello, Corea del Norte es uno de los países más aislados del planeta, hecho que se evidencia en todos los campos, como por ejemplo la no conexión a Internet.  Los norcoreanos poseen su propia red particular, una especie de intranet bien controlada y vigilada por el sistema.

Corea del Sur, por contra, posee la banda ancha más rápida del mundo.

Acuciado por la necesidad de cambiar algo su economía para alimentar a su población Kim Jong-il empezó una ligera apertura económica, permitiendo un cierto capitalismo de estado con negocios privados y exportaciones, si bien, su casi único cliente y aliado es China.

Corea del Sur ha crecido mirando siempre con temor a sus hermanos del norte. Uno de los puntos básicos de la política surcoreana en los últimos años ha sido que postura adoptar frente al régimen norcoreano.  Dos grandes líneas se han venido trazando: la más aperturista y moderada conocida como “rayo de luz” y la línea dura representada por los conservadores del partido nacional, hoy en el gobierno. La línea del rayo de luz, o sunshine policy opina que las sanciones y amenazas de los gobiernos occidentales han dañado más que mejorado las perspectivas de una futura reunificación.  Presentada por el Partido Demócrata Centrista Reformista bajo el mando del presidente Kim Dae-jung tiene como uno de sus principales valedores el emporio empresarial Hyundai Asan quienes han sido pioneros en establecer relaciones comerciales con el norte, y que por cierto, han estado en una comitiva presentando sus respetos al fallecido Kim Jong-il.

Partidarios de la línea dura creen que el diálogo y el intercambio con Corea del Norte no ha hecho sino continuar con el régimen de Kim Jong-il considerándo que el aislamiento es la única vía eficaz para que el régimen se colapse permitiendo una futura reunificación.  Estas afirmaciones encontraron su contrapartida en los ataques que sufrió el sur el año pasado: el hundimiento de un barco de guerra y el bombardeo de una isla, que sin embargo algunos analistas interpretaron como el síntoma de turbulencias internas en el régimen norcoreano, lo que podría significar el inicio de una época de transición en Corea del Norte.

Hablando de una hipotética reunificación, su coste para la economía surcoreana sería enorme, por lo que no son pocos los expertos que viendo el ejemplo de la reunificación alemana (y la diferencia entre las dos coreas es mucho mayor), desearían posponerla lo más posible, hasta que la economía del norte pudiera ser sobrellevada por el sur.

Una herencia envenenada

A pesar de los impresionantes fastos del entierro de su padre, su heredero se enfrenta hoy a la difícil misión de mantener con vida esta peculiar dinastía comunista.  Mientras que su padre fue preparado durante 30 años por Kim Il-sung para el acceso al poder, Kim Jong-un es un veinteañero sin experiencia conocida y apenas ha contado con un par de años antes de ponerse al mando.

Además, recibe un país enemistado con la mayor parte del mundo, cuyo régimen ha cosechado numerosas denuncias de violación de los derechos humanos, y su acceso al trono podría estar dificultado por diferentes poderes que, de no ser capaz de dominar, podrían ponerse en su contra, ya que tres burocracias, la del Partido, la militar (tremendamente fortalecida durante el mandato de su padre), y la del Gabinete lucharán por su parcela de poder e influencia.

En cuanto a la situación exterior, tan sólo China parece tener hoy una influencia real sobre Corea del Norte. Aunque los norcoreanos también sospechan de los chinos, necesitan su protección y ayuda económica, como evidencia que el padre del actual líder visitase China cuatro veces en sus últimos 16 meses de su vida.  Su apoyo estratégico para que reforme su sistema abriéndolo más al exterior hacen presagiar que pueda actuar como “país bisagra” en una eventual situación de conflicto o de negociación futura.

Kim Jong-un deberá decidir que política elegir.  El resto del mundo solo puede esperar y observar

QUIÉN ES QUIEN

Kim Jong-il

Líder supremo de Corea del Norte, falleció a la edad de 69 años el 17 de diciembre de 2011, tras asumir el poder de su padre y fundador del régimen Kim Il-sung en 1994.

Entre sus logros se encuentra el haber reducido la crisis humanitaria del país y el haber intensificado relaciones comerciales y diplomáticas con China.  Otro de sus logros fue el acercamiento a Corea del Sur en 2000 lo que dió lugar a un acuerdo de cooperación económica en el Parque Industrial de Kaesong.  Por contra, ha sido duramente criticado por su nulo respeto por los derechos humanos, su represión interior y el aislamiento internacional al que ha abocado el país debido a su programa nuclear.

Kim Jong-un

Nacido no se sabe bien si en 1983 o 1984,  es el cuarto y último hijo que tuvo Kim Jong-il con su tercera y última pareja. Educado en Berna (Suiza), pero sin demasiado contacto exterior con occidente, habla un buen alemán e inglés.  El 1 de junio de 2009 fue designado por su padre como su sucesor como Presidente de la Comisión Nacional de Defensa de Corea del Norte, cargo que comenzó a ejercer en diciembre de 2011 tras la muerte de este.

Con anterioridad a su designación como sucesor de su padre, su hermanastro Kim Jong-nam había sido señalado varias veces como posible heredero, pero perdió el favor paterno tras ser descubierto intentando entrar en Japón con pasaporte falso.

El 17 de diciembre de 2011, Kim Jong-il murió. La televisión norcoreana dio por hecho que Kim Jong-un sería el nuevo líder del país, aunque algunos analistas internacionales opinan que el poder fáctico lo asumirán algunos familiares cercanos como su tío Chang Sung-taek, a modo de regencia temporal, debido a la inexperiencia del hijo del “Querido líder”

El 29 de diciembre de 2011, al finalizar las exequias de Kim Jong-il, Kim Yong Nam, Presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo, confirmó a Kim Jong-un como líder supremo de la nación mediante un discurso en la Gran Plaza de Pionyang.

Fuentes: Wikipedia y BBC Mundo

Lee Myung-bak

fuente: zimbio.comNacido en Japón, fue el quinto de siete hermanos de una familia de jornaleros surcoreanos que trabajaban en Osaka cuando el país del sol naciente administraba Corea como una colonia. 

Es el décimo y actual presidente de Corea del Sur, cargo del que tomó posesión el 25 de febrero de 2008 tras ganar por holgada mayoría de las elecciones celebradas en diciembre de 2007, que suponen el retorno al poder, tras dos administraciones consecutivas del partido liberal-progresista, de la tendencia conservadora representada por el Gran Partido Nacional. Antiguo patrón del gigante industrial Hyundai, cuatro años alcalde de Seúl y el primer mandatario del país procedente del mundo de los negocios, Lee Myung Bak ha basado su triunfo en las promesas de dinamizar la economía surcoreana y generar empleo mediante un ambicioso programa de obras públicas. Las urnas le han sonreído pese a la investigación judicial de ciertos aspectos oscuros de su anterior ejecutoria empresarial.

Fuente: Cidob.org

El largo conflicto entre Israel y Palestina

Mahmoud Abbas ha presentado la  semana pasada una petición a la ONU para que Palestina pueda ser reconocida como estado miembro.  Es un buen momento para repasar los puntos clave del conflicto entre Israel y Palestina.  Un conflicto que se extiende ya durante más de sesenta años.

Las conversaciones de paz se encuentran estancadas desde hace años en aspectos en los que el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu no admite discusión, como la soberanía palestina dentro de las fronteras previas a la guerra de 1967, lo que incluye la actual Cisjordania, Gaza y la capital en Jerusalén Este.

A esto hay que añadir la paralización de asentamientos como condición palestina sine quae non para restablecer los cauces del diálogo, además de la difícil situación de los refugiados, más de cinco millones desde 1948.

En noviembre de 1967 Naciones Unidas adoptó la resolución 242 por la que urgía a Israel a retirar su ejército de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Dias y a los países árabes a respetar y reconocer el derecho de Israel a vivir en paz en el interior de las fronteras reconocidas internacionalmente.

Los tratados de Oslo de 1993 preveían devolver a los palestinos la mayor parte del territorio ocupado en 1967.  Sin embargo, mantenía la soberanía israelí sobre un gran número de asentamientos judios dispersados por dicho territorio y ocupado en su mayoría por sionistas.  Según el pacto, las carreteras que unen estos núcleos permanecerían bajo control israelí.  Pronto se hizo patente que la incomunicación entre las diversas ciudades palestinas iba a hacer de Palestina un estado inviable económica y socialmente.

Recordemos en los siguientes mapas cuales han sido las diferentes fronteras entre los dos territorios:


 
 Los mapas utilizados en este post son propiedad de BBC Mundo

Por el contrario, Israel considera indefendibles estas fronteras, sin hablar de la realidad de los 150.000 israelíes que tras los diversos asentamientos de colonos, viven en Cisjordania dentro de la línea verde

Se argumenta por parte israelí que la resolución 242 de la ONU es lingüísticamente ambigua y no deja claro si las fuerzas de Israel deben irse de los territorios ocupados en la guerra (versión francesa), o tan solo de parte de esos territorios (versión inglesa).  El único territorio abandonado por Israel de momento es la Franja de Gaza, de la que controla en todo caso las fronteras y el espacio aéreo.

La situación de Jerusalen, ciudad santa tanto para árabes como para israelíes, es otro de los puntos clave en disputa.  La ONU pretendió darle un estatus internacional, administrada por Naciones Unidas.  Sin embargo, la ciudad quedó dividida en dos partes tras la guerra de independencia israelí de 1948.  La parte occidental de Jerusalén fue proclamada capital de Israel en 1950.  La parte Este de la ciudad, que incluía la Ciudad Vieja, quedó en un principio bajo control jordano.  Durante la guerra de los Seis Días, Israel conquistó la parte oriental de la ciudad y la unificó calificando desde 1980 a Jerusalén como  “la capital eterna  e indivisible de Israel” Dicha declaración fue contestada por la ONU que en la resolución 478 invalida dicha afirmación recomendando a sus miembros que sitúen sus embajadas en Tel Aviv.

Actualmente la ONU sigue considerando que el estatus de Jerusalén es el de una ciudad internacional cuya soberanía debe ser resuelta en futuras negociaciones palestino-israelíes por lo que considera una “ocupación ilegal” el control israelí sobre Jerusalén Este.

Israel suele aducir como argumento para el estancamiento de las negociaciones el hecho de que un posible estado de Palestina no podrá garantizar en el futuro la seguridad de la parte israelí.

A favor de esta tesis estaría el hecho de que, si bien la ANP (Autoridad Nacional de Palestina) ha reconocido el estado de Israel, el grupo Hamas no lo ha hecho, siendo vencedores de las últimas elecciones y poseyendo el control de la franja de Gaza, desde donde los ataques con cohetes a ciudades israelíes cercanas son habituales.

Israel y Estados Unidos sostienen en contra del reconocimiento de Palestina en la ONU que el estado palestino solo puede nacer de una negociación previa entre israelíes y palestinos, sin embargo, esta afirmación choca con otras anteriores, como cuando se convocó hace años al cuarteto (ONU, Estados Unidos, UE y Rusia), para que estableciera una hoja de ruta para las negociaciones, poniendo de manifiesto que sin el arbitrio internacional un acuerdo bilateral entre partes tan desiguales tiene pocas posibilidades de éxito.

El mapa político está cambiando radicalmente con las revueltas árabes de los últimos meses.  Egipto ha retirado embajadores, la relación con Turquía, otrora su gran aliado, vive horas bastante frías.  El balance de fuerzas en la región está cambiando y amenaza con dejar a Israel sin amigos.

A esto hay que añadir que la juventud israelí, los indignados de este país, está cansada del coste económico de un estado en permanente estado de defensa. Como afirma Ignacio Sotelo, todavía “no han caído en la cuenta de que sus reivindicaciones sociales solo podrán ser en parte satisfechas cuando los ortodoxos no sigan soñando con el gran Israel y un ejército omnipoderoso deje de estar convencido de que puede controlar indefinidamente los territorios ocupados.”

QUIÉN ES QUIÉN

BENJAMIN NETANYAHU
Primer Ministro de Israel desde marzo del 2009. Tiene 61 años.
Combatió en la guerra de Yom Kippur y es el primer presidente israelí que nació después de la creación del estado.
Es miembro del partido conservador Likud
Ya fue primer ministro entre los años 1996 y 1999 aprovechándose de la inseguridad desatada por una ola de violencia del terrorismo palestino que desbancó del poder a los laboristas.
Contrario al plan de evacuación de los asentamientos israelíes de Gaza de 2004, dimitió de su cargo de ministro de finanzas cuando dicho plan se aprobó.
Opositor declarado de las políticas de Ariel Sharon, decidió presentar su candidatura par volver a dirigir el Likud en 2005. Tras la disolución de la coalición de gobierno, Ariel Sharon disolvió las cortes y fundó un nuevo partido de centro derecha, el Kadima.
La fuga de la mayor parte de altos cargos al partido de Sharon dejó la vía expedita para que Netanyahu recuperase el mando del Likud
En las elecciones del 10 de febrero del 2009 el Likud obtuvo 27 escaños en la knesset, uno menos que el principal rival, Kadima. Sin embargo, sumando a los partidos de derecha y a los ultraortodoxos, Netanyahu obtuvo mayor apoyo que Tzipi Livni de Kadima para formar gobierno, logrando que 65 miembros de la knesset lo recomendaran ante el Presidente, Shimon Peres. Peres decidió designar a Netanyahu como Primer Ministro. El 30 de marzo del 2009 asumió el cargo.  

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FATAH
El nombre Fatah es un acrónimo escrito al revés de Harakat al Tahrir al Filistiya (movimiento para la liberación de Palestina) que significa “conquista” en árabe.
Fue fundado por Yasser Arafat en los años 50 como un movimiento armado en contra de la ocupación palestina.
Con el tiempo se convirtió en la facción política más importante en palestina, y luego de reconocer el estado de Israel lideró los esfuerzos en las conversaciones de paz de Oslo en 1993.
Los integrantes de Fatah forman la espina dorsal de la autoridad palestina, el gobierno palestino que surgió de los acuerdos de Oslo.
El partido perdió las elecciones parlamentarios de 2006
Después de meses de lucha en las calles, Fatah llegó a un acuerdo de gobierno con Hamas.          

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MAHMOUD ABBAS
Mahmoud Abbas -también conocido como Abu Mazen- es el primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina tras el fallecimiento de Yasser Arafat.  Tiene 76 años
Tras la muerte del histórico líder palestino, fue nombrado presidente ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP),
Abbas es uno de los cofundadores de al-Fatah junto a Arafat, a quien acompañó en el exilio en Jordania, Líbano y Túnez.
Es también uno de los responsables de los acuerdos de paz de Oslo y acompañó a Arafat a la Casa Blanca en 1993 para firmar el pacto.
Como candidato de Fatah, obtuvo una victoria arrolladora en las elecciones para la presidencia de la ANP en 2005.  Sin embargo recibió como herencia un partido dividido y acusado de nepotismo, al que faltaba la figura unificadora de Arafat.
Por otra parte, la victoria de Hamas en las elecciones legislativas le hizo perder influencia y poder en el parlamento.
Sin embargo Ismail Haniya, primer ministro de Hamas se vio obligado ante el aislamiento internacional a establecer un pacto de gobierno con Fatah en 2007.
El pacto se rompió poco después y el resultado fue la división del territorio entre los dos poderes: Hamas se quedó con Gaza y Fatah con Cisjordania.
Esto le permitió a Abbas poder volver a ser la voz de los palestinos en la comunidad internacional.
Su actual posición al frente de Fatah es la de intentar relanzar las conversaciones de paz con Israel, sobre la base de las fronteras previas a 1967 que asegurarían un estado palestino independiente en la franja de Gaza y Cisjordania, con Jerusalén Este como capital.

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HAMAS
Su nombre es un acrónimo de Harakat al-Muqawama al –Islamiya (movimiento Islámico de Resistencia) que también significa “ardor” o “entusiasmo” en árabe.
Es una rama de los Hermanos Musulmanes, comprometida con establecer un estado Islámico en la totalidad de lo que fueran los territorios palestinos (Gaza y Cisjordania).
Hamas esta dividido en dos grandes áreas de acción:  una incluye los programas sociales, la construcción de escuelas, hospitales y centros religiosos, y la otra se basa en operativos armados contra objetivos israelíes, llevados a cabo por brigadas secretas.
Probablemente gran parte de su éxito entre la población palestina se deba a su presencia en pueblos y campos de refugiados, donde ha organizado servicios sociales y distribuido ayuda humanitaria.
Sus continuos ataques contra objetivos en Israel le han llevado a ser calificada como organización terrorista por Israel, Estados Unidos y Unión Europea
Si bien el estatuto de Hamas busca la destrucción del estado de Israel, el actual lider y primer ministro de Hamas, Ismail Haniya dice estar dispuesto a llegar a una tregua con Israel en el caso de que se retire de los territorios ocupados desde 1967.                                                                                                                    

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ISMAIL HANIYA
Ismail Haniya lideró la lista de candidatos de la organización radical Hamas que logró una sorpresiva victoria en las elecciones legislativas de enero
Haniya de 43 años, es conocido públicamente por su cercanía con el líder espiritual de Hamas, el difunto jeque Ahmed Yassin.
Después de que Israel liberarara al jeque Yassin en 1997, Haniya fue designado como su asistente.
La cercana relación entre estos dos hombres hizo que Haniya adquiriera un rol cada vez más protagónico en el interior del movimiento y se convirtiera en el representante de la organización frente a la Autoridad Palestina.  Así pues, Haniya fue elegido como el hombre que lideraría la campaña en las elecciones de junio de 2005.
La sorpresiva victoria de Hamas en los comicios abrió el camino para que Haniya fuera nombrado como el nuevo primer ministro palestino.                                                                                                                        

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EL CUARTETO
El Cuarteto de Madrid, también llamado Cuarteto de Oriente Medio, Cuarteto Diplomático o, simplemente, El Cuarteto es un grupo de cuatro naciones y entidades supranacionales involucradas en la proceso de paz del conflicto árabe-israelí. El cuarteto lo forman los Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. El grupo fue fundado en la ciudad de Madrid en el año 2002 como resultado de una escalada en el conflicto de Oriente Medio.

Los representantes son:

Ban Ki-moon, Secretario General
Catherine Ashton, Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común
Sergéi Lavrov, Ministro de Asuntos exteriores (en inglés)
Hilary Clinton, Secretario de Estado
Enviado especial — Tony Blair 

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