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La marea verde

Durante la pasada semana se han producido huelgas y movilizaciones convocadas por los sindicatos CC OO, UGT, ANPE, CSIF y Stesi en protesta por los recortes en educación  que afectan a los profesores de enseñanza pública de diferentes comunidades autónomas, en especial en Madrid, Galicia, Castilla La Mancha y Navarra.  Dichos recortes se concretan en el aumento de horas lectivas lo que en opinión de los docentes repercutirá en la calidad de la enseñanza y en la contratación de profesores interinos.  

La “marea verde” denominada así por las camisetas de ese color que suelen llevar los movilizados con el lema “escuela pública, de tod@s para tod@s” se ha manifestado en contra de las medidas anunciadas por la Comunidad de Madrid para contener el gasto, publicadas en las instrucciones del inicio de curso en la página de la CAM.

No ha sido, sin embargo, la única comunidad afectada por recortes.  Al paso de 18 a 20 horas lectivas en Madrid hay que sumar el anuncio en Castilla La Mancha de pasar de 18 a 20 horas semanales en secundaria y de 23 a 25 horas en educación infantil.  En el caso de Galicia los profesores de primaria pasarán de 21 a 25 horas lectivas.  En otras comunidades se han producido ajustes parecidos y algunas no han aumentado las horas lectivas, pero sí los alumnos por aula.  Además está el caso de que este año, en el conjunto de España, un 70% de las plazas no se ha ofertado en las oposiciones, por el 30% máximo fijado por el estado, según explicó Nicolás Fernández, el presidente nacional del ANPE, el sindicato independiente de profesores.

La crisis económica y la necesidad de reducir el déficit son las razones argumentadas por los defensores de los recortes.  En el caso de Madrid, la Consejería de Educación espera ahorrar con esta medida unos 80 millones de euros.

Por su parte, los opositores a estas medidas de ahorro piensan que el aumento de las horas lectivas afectará a la calidad de la educación porque se hará en detrimento de otras actividades: menos clases de apoyo, desdobles, refuerzos y menos tiempo en general para preparar las lecciones, según explicó el presidente de la CEAPA, principal federación de padres de alumnos.

¿Son éstas medidas necesarias?  A principios de mes unas declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid encendieron el ambiente, al dar a entender que los profesores trabajaban veinte horas tan sólo, si bien más tarde rectificó asegurando que había querido decir “horas lectivas” ya que la jornada de trabajo es de 37,5 horas semanales. 

No fue la única declaración polémica, ya que dos semanas después, dejó caer que “hay fases de la educación que no tendrían por que ser obligatorias y gratuitas”  Horas después, rectificó en su perfil de twitter dando a entender que se refería a los máster, si bien hay que decir que éstos últimos no son gratuitos si no en todo caso subvencionados.

La huelga fue secundada en los dos primeros días (lunes y martes 21 y 22) por cerca de un 80% de profesores llamados a huelga, según cifras de los sindicatos, cifra mucho más reducida según fuentes del consistorio, que reconocieron en torno a un 43% el seguimiento de la huelga.  Miércoles y jueves se siguieron produciendo movilizaciones pero con mucho menor seguimiento, dado que sólo eran convocadas por CCOO.

En cuanto a movilizaciones, se contaron por miles de personas en el centro de Madrid,(aquí el baile de cifras es más grande todavía: 90.000 sindicatos, frente a 15.000 de la policía), y varios centenares en las provincias más afectadas.

Respecto a los recortes, su inevitabilidad o no y a la huelga de profesores, la opinión mayoritaria entre el profesorado parece ser que se trata de una medida que busca reducir el número de contrataciones de interinos (unos 3.000 menos según cálculos del ANPE en Madrid), dentro de una política de descrédito de lo público y desgravaciones a la escuela privada.  Es una medida por tanto, más política que económica pues a lo que la comunidad se pueda ahorrar en profesorado habría que restar el salario por desempleo de los profesores no contratados, entre otros gastos.

También hay quien considera que una reducción de gastos no tiene que llevar implícita una bajada de la calidad de la enseñanza, y que resulta irresponsable dar a entender esto por parte de los manifestantes, como afirma Julio Carabaña, catedrático de sociología en la Universidad Complutense que formó parte del ministerio de educación en los años ochenta.  Es también la opinión mayoritaria de quienes creen que se trata de una huelga con un componente eminentemente político en contra de los gobiernos del PP y de cara a la campaña por las elecciones generales.

Es, sin embargo, una opinión general que no hay mayor inversión que la educación, que si no hay más remedio que recortar, habría que intentar que la educación fuera de las partidas intocables, dada la importancia que tiene en el desarrollo de un país que además, está azotado por una crisis en gran medida estructural, de modelo productivo. Filósofos como Jose Antonio Marina o el catedrático de pedagogía Francisco Imbernón que cita Juan Antonio Aunión en su reportaje, consideran que recortar en educación ahora es un suicidio colectivo, pan para hoy y hambre para mañana.

En cuanto a la necesidad y la eficacia del gasto en educación no creo que se ponga en duda.  Pero además de invertir es importante estar seguro de que se invierte bien.  Iniciativas concretas como tutores y grupos de refuerzos en primaria y secundaria ofrecen tanto buenos resultados académicos como de retorno de la inversión.  Son justo estas las medidas que más se van a resentir por los recortes de profesores interinos.

Por de pronto, la marea verde seguirá.  Los sindicatos han convocado tres nuevos días de huelga para la educación secundaria en los días 4, 5 y 20 de octubre.  A la espera de que se reabra la mesa sectorial, los sindicatos volverán a reunirse el día 10 de octubre para valorar la incidencia de las jornadas de huelga y reforzar, en caso de que la consejería no tienda su mano a la negociación, el calendario de movilizaciones.

Es de esperar que tanto una como otra parte puedan llegar a un acuerdo sobre unas bases justas y que no se utilice este tema para hacer leña ni de la enseñanza ni de los profesores, a quienes sin duda hay que exigirles, pero también darles recursos y medios para que hagan valer su profesionalidad, y sobre todo, no rebajar su autoridad.  Es mucho lo que nos jugamos todos y al fin y al cabo y como dice Marina “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”

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